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sábado, 13 de abril de 2019

Pensamientos del pesame



Salmo 63: “el dolor me rompe el corazón, estoy desesperado. Busco un consolador y no lo hallo”, por eso quien sufre sumido en la tristeza no busca sermones ni palabras, sino que necesita la compañía y abnegación del amigo, la dimensión  de llorar juntos: “bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados” (Mt 5,5), y el que no tiene quien esté a su lado dirá aquello de “he llorado mucho por la noche, porque mi consolador está lejos de mí” (Jer 1,16).Yo, yo mismo os consolaré. Transformaré vuestra tristeza en alegría… El Señor dice: Os llevaré en brazos y jugaréis sobre mis rodillas. Como una madre consuela a sus hijos, así os consolaré yo” (Is 65,11-13).


Cristo conforta pues, no sólo porque por ser verdadero Dios conoce al yo individual que sufre en su soledad, ni porque Él haya dado respuesta a la pregunta sobre el sentido del dolor, sino porque Él mismo es la respuesta a todos los interrogantes del hombre. Cristo no ha resuelto el misterio, sino que lo ha hecho precisamente más profundo y mayor: Mysterium Crucis.” La gran paradoja que decía Juan Pablo II, más allá de toda razón según san Pablo, que resplandece en la noche pascual, pues Cristo venció a la muerte, pero sigue de algún modo sufriendo en cada sufriente, Jesús está queriendo consolar a cada persona que sufre, sufrir con ella. Y esto no se queda en palabras, como descubrió aquella persona: "Hoy comprendo lo que es amar la cruz: acabo de ver a Cristo clavado en mi cruz, ahora cuando sufro, sufro abrazada a Él!"

Cuando se pasa de aguantar a aceptar. La esencia del sacrificio no es el dolor, sino el amor, no somos masoquistas… así “Cristo nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos consolar a otros en cualquier aflicción con el consuelo con que nosotros mismos somos consolados por Dios” (2 Cor 1,4).


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El Santo Padre subrayó que incluso “cuando toca a los queridos familiares, la muerte nunca es capaz de parecer natural”, y señaló que “sobrevivir a los propios hijos tiene algo particularmente angustioso, que contradice la naturaleza elemental de la relación que da sentido a la misma familia”. “no se debe negar el derecho al llanto –tenemos que llorar en el luto– también Jesús ‘rompió a llorar’ y se ‘turbó profundamente’ por el grave luto de una familia que amaba”. el Santo Padre indicó que “la pérdida de un hijo o de una hija es como si parase el tiempo: se abre un abismo que engulle el pasado y también el futuro”. 

La muerte “es una bofetada a las promesas, a los dones y sacrificios de amor alegremente entregados a la vida que hemos hecho nacer”. cuando alguien cercano muere su mirada “es dolorosa”. “La muerte toca y cuando se trata de un hijo toca profundamente. Toda la familia queda como paralizada, muda”. “la muerte es como un agujero vacío que se abre en la vida de las familias y de la que no sabemos dar explicación”. 

Esto conlleva que a veces “se llega a echar la culpa a Dios”. “¿‘Por qué me has quitado a mi hijo, a mi hija? Dios no existe, ¡Dios no existe!’”, dijo el Papa a ejemplo de lo que a veces sucede. “Esta rabia es un poco lo que viene del corazón por un dolor grande Pero en la Iglesia, indicó, “con la gracia de su compasión donada en Jesús, muchas familias demuestran con los hechos que la muerte no tiene la última palabra: esto es un verdadero acto de fe”. “La oscuridad de la muerte va afrontada con un intenso trabajo de amor. ‘Dios mío, ¡ilumina mis tinieblas!”, podría pedir alguno. “En la luz de la Resurrección del Señor, que no abandona a ninguno de aquellos que el Padre les ha confiado, nosotros podemos quitar a la muerte su ‘aguijón’”, dijo el Papa, a la vez que “podemos impedir que nos envenene la vida, echar a perder nuestros afectos, hacernos caer en el vacío más oscuro”.

El Santo Padre destacó que “en esta fe podemos consolarnos el uno a otro, sabiendo que el Señor ha vencido a la muerte de una vez por todas” y “la esperanza nos asegura que ellos están en las manos buenas y fuertes de Dios”. El Papa reiteró que “el amor es más fuerte que la muerte” y por ello “el camino es hacer crecer el amor, hacerlo más sólido, y el amor nos cuidará hasta el día en el que cada lágrima será enjugada”. Si nos dejamos sostener por esta fe, la experiencia de luto puede generar una fuerte solidaridad de lazos familiares, una nueva apertura al dolor de las otras familias, una nueva fraternidad con las familias que nacen y renacen en la esperanza”. Y esto “nos da la fe”.


texto completo

Cuando fallece un ser querido, queda en nosotros un sentimiento de soledad y desconcierto. Al pensar que algún día vamos a experimentar la muerte, también nos llenamos de desasosiego. 


Perece nuestro cuerpo, pero nuestra alma, nuestro espíritu, no deja de existir, pues es inmortal.
El Eclesiastés nos dice (Ecl 12, 1), “antes de que regrese el polvo a la tierra de donde vino, y el espíritu regrese a Dios, que lo dio” (Ecl 12, 7).
Jesús puede afirmar que Dios “no es Dios de muertos, sino de vivos, porque todos viven por él” (Lc 20, 38).

Nosotros podemos pedirle a Dios que nos conceda tomar conciencia de que nuestros seres queridos no nos han abandonado, puesto que como una nube nos envuelven (Hb 12, 1), yendo más allá de lo que aparece a nuestros sentidos, 


(2Re 6, 15-17).”
Esta puede ser nuestra oración: “¡Señor, ábreme los ojos para que pueda percibir que mis seres queridos que han muerto, no me han abandonado del todo; que tome conciencia de que su presencia me envuelve como una nube! ¡Señor, ábreme los ojos para que vea!”.
La muerte física es dolorosa. Nuestro Señor lloró ante la muerte física de su amigo Lázaro (Jn 11, 35-36), a quien amaba entrañablemente (Jn 11, 36). Pero ante el drama que supone la muerte de un ser querido, Jesús se nos presenta como la resurrección y la vida (Jn 11, 1-44):
“Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; y todo el que esté vivo y crea en mí, jamás morirá. ¿Crees esto? (Jn 11, 25-26).”
Por eso no hay lugar para una tristeza sin esperanza:
“No queremos, hermanos, que permanezcan ignorantes acerca de los que ya han muerto, para que no se entristezcan como los que no tienen esperanza. Nosotros creemos que Jesús murió y resucitó, y que, por tanto, Dios llevará consigo a los que han muerto unidos a Jesús (1Tes 4, 13-14).” 

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Todos sabemos por experiencia personal, lo que significa la muerte, es un trozo del corazón que se desgarra. El mismo Señor Jesús, lloró la muerte de su amigo, Lázaro.
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Había un hombre de los fariseos, llamado Nicodemo, prominente entre los judíos.”Este vino a Jesús de noche y le dijo: Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro, porque nadie puede hacer las señales que tú haces si Dios no está con él. Respondió Jesús y le dijo: En verdad, en verdad te digo que el que no nace de nuevo no puede ver el reino de Dios. Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo ya viejo? ¿Acaso puede entrar por segunda vez en el vientre de su madre y nacer?  Jesús respondió: En verdad, en verdad te digo que el que no nace de agua y del Espíritu no puede entrar en el reino de Dios.  Lo que es nacido de la carne, carne es, y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. No te asombres de que te haya dicho: “Os es necesario nacer de nuevo.” El viento sopla donde quiere, y oyes su sonido, pero no sabes de dónde viene ni adónde va;  así es todo aquel que es nacido del Espíritu. Respondió Nicodemo y le dijo: ¿Cómo puede ser esto? Jesús respondió y le dijo: Tú eres maestro de Israel, ¿y no entiendes estas cosas?.



vivirlo dia a dia y asi acercarnos mas a el
le decían  a los apóstoles que porque habían dejado todo para seguirlo. porque dejar la vida.
en el silencio te encontrare
bienaventurados los que creen sin haber visto
que te llama a seguirlo si no lo viste, todos lo dicen o lo escribieron.
si las cosas de la tierra no se creen como vas a entender las cosas celestiales, es algo más grande. la fe, la fe es…
de que te sirve tener fe sin obras no va una cosa sin la otra.
cuántas veces el se bajo a nuestro nivel para que lo entendiéramos
noe - abraham - virgen no dudaron.

porque vas a la iglesia, porque lo buscas precisamente ahi y no en el campo. porque queremos vivir no te vemos pero se siente tu presencia
donde haya dos o tres ahí estaré la palabra no sería palabra si no estuviéramos reunidos. se siente su presencia y ese es el consuelo.
Que esta noche no sea solo una noche, sino que la vivamos cada día, porque él nos pidió conmemorar y que estas personas que estamos esta noche lo vivamos asi, cada dia. viviendo su mandamiento para cambiar nuestra vida en acciones, en mente y en palabra.
porque la muerte nos aleja de nuestro amado pero lo acerca a Dios y esa es una gracia incomparable, que nos da al espiritu.


viernes, 25 de marzo de 2016

Pésame a la Virgen

Madrecita: 

¿Cómo empiezo a hablarte? ¿Que se dice cuando la causa del lamento y las lagrimas es uno mismo? Estoy contigo Madre mía, así como otras veces cuando la soledad y los temores  intentan apoderarse de mí, así ahora siente tu mi abrazo en silencio, solo estamos tu y yo…Esta noche siento tu dolor, siento la perdida de nuestro amado Jesús y 
aun así se que no es nada comparable al dolor que sientes tu madrecita. 

Lamento que tengas que tengas que sufrir esto. Lamento tanto que nuestro padre bueno, tuviera que darnos a tu amado hijo. Lamento que tuvieras que mirar su rostro cubierto de sangre, cubierto de mis pecados y los del mundo ¡Que gran peso Madrecita! Y más 
enorme aun cuando él no cometió ninguno. 

Lamento no haber estado ahí, como buena hija y haber limpiado tus lágrimas cuando inundaron tus ojos, o estado ahí para sostenerte cuando tu corazón se partía en mil pedazos. Perdóname por haber cubierto de espinas su corona, por no saber apreciar el don de su sacrificio, por no oír sus enseñanzas a tiempo. Por no practicarlas cuando fue preciso ¡oh María! Recarga tu peso en mí, no es necesario que lo lleves sola, estoy aquí 
contigo y no me pienso ir… 

Nuestro amado Jesús es eterno y esta solo es una muestra más de ello. Este dolor no durara cien años, porque dos es misericordioso y siempre, aun cuando no lo merecemos está listo para acariciarnos el rostro y sonreírnos. 

Gracias Madre mía, por ser tan fuerte. Por ser tan digna del lugar que tienes en el cielo, gracias por ser nuestra madre amorosa. Por enseñarnos que el amor es lo más importante. Gracias por enseñarle eso a tu hijo. El amor es lo único que no puede robarnos la muerte. El amor no permite que la muerte nos esfume, nos hace permanecer; nos trae a la vida en los recuerdos y enseñanzas.  

Aquí que madre mía, no temas que tu hijo no ha muerto, ni lo hará…porque nos amo con tal intensidad que jamás será olvidado. El vive en cada canto, en cada enseñanza, en cada sonrisa, en cada movimiento hecho en su nombre; el jamás morirá porque fue amado y la 
gente que es amada nunca muere. Solo aguanta unas noches más tu sufrimiento, aguanta un poco mas madrecita, que Dios prepara algo para ti, algo que demuestra cuanto ama al mundo, cuanto nos amas tu…esto acabará en la mañana. Pronto despertarás y sabrás que Dios ha depositado en tu corazón 
la calma. 

Benditos sean tus ojos y los de tu hijo, tu boca que acepto la propuesta sin dudar; bendita su boca que nos enseño la importancia del amor. Benditos los corazones que te ofrecen un hogar esta noche triste. Donde quiera que vayas, yo estaré ahí, justo como tú lo has hecho por mí. 

A ves creemos que no somos dignos, ni siquiera de llorar, pero tu hijo amado nos ha hecho dignos de todo. No debemos despreciar el regalo que nos dio; pero no llores sola, yo estoy contigo, no encuentres la ausencia, porque Dios está contigo

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jueves, 12 de noviembre de 2015

Todos se van un día

A fin de cuentas, todos tenemos un día que irnos. Pero los que se quedan son los que nos lloraran...lloraran nuestra ausencia y las tantas cosas que omitieron decirnos. Lloraran aún más quienes nos besaron en la frente y extrañaran nuestra voz. Lloraran quienes alguna vez vieron nuestra sonrisa, quienes nos llenaron de abrazos espontáneos. Quienes llegaban con una manzana cuando no queríamos comer nada.

Ellos son los que seguirán llorando, cada día, tal vez en silencio, tal vez detrás de una sonrisa. Los que lloran por no haber estado, lloraran los primeros días y luego justo como en vida, nos olvidaran y seguirán sus vidas. Porque todos se van un día, todos los abrazos y las condolencias, las preguntas y las comidas calientes. Todos se van un día y esa es la crueldad de la muerte, esa es la crueldad de la vida 

sábado, 14 de abril de 2012

La muerte


ACTUALMENTE existe en la sociedad un sin número de miedos y de tabúes; uno de ellos es el temor a la muerte, nadie desea morir pero ¿Por qué? y peor aun; hay personas que durante todos sus días viven aterradas por el morir; sin embargo no debería existir este miedo.

Puesto que el morir es un proceso natural por el que todo ser humano debe pasar, es algo que nos acompaña y no podemos escapar de ella, las personas nacen, crecen y mueren; es el ciclo de la vida, el equilibrio que debe existir en todo. Además a todo esto, que ¿es la muerte? Es un paso, un proceso más en el ciclo del ser humano que consiste en la extinción de un ser vivo; algo que tarde o temprano tiene que ocurrir y que aunque sea doloroso para la familia de quien muere es una manera de preguntarnos qué hacemos aquí y para que morimos.

Obviamente, a la mayor parte de nosotros nos es indiferente la muerte de la mayor parte de las personas. Únicamente cuando lo vemos en la tele con bastante crudeza o muere alguien cercano tomamos conciencia de lo que es. Normalmente no pensamos en ella, hasta que ya es demasiado tarde. No solo hay que aceptarla y asumirla, sino vivir con ella y tenerla siempre presente. Mucho se ha escrito y muchos tópicos se han creado en torno a ella. Cosas como que hay que vivir la vida como si fuera nuestro último día, porque no sabemos lo que nos puede pasar. Eso es bastante cierto y también hay que tenerlo en cuenta. Pero creo que hay algo que nos afecta más que la propia muerte y es la de nuestros seres más queridos.

Depende de cada persona, de cada creencia el pensar si es el final o no; porque en temas como este eso es lo que importa, tal vez no para quien muere pero si para quien se queda. La muerte, dependiendo de la creencia de cada quien nos llevara a cierto sitio; por ejemplo, bajo nuestra creencia; mas allá puede que exista un sitio donde simplemente estas en armonía contigo, con el universo o que si no aprendiste o si no viviste como debió de ser regresas para aprender lo que falto.

Sin importar la religión que se profese, todos alguna vez hemos temido a la muerte. Ya sea por no querer dejar esta vida o por la incertidumbre de la existencia de algo más allá de ella o por pensar en quien se va a quedar a sentir nuestra muerte. Algunos sueñan con la inmortalidad y otros se limitan a no pensar mucho en estos asuntos. Incluso se le puede venerar, como se hace con la Santa Muerte. Por lo tanto, ¿cómo lo más aterrador puede ser también lo más deseado? ¿Acaso la vida puede llegar a ser peor que la muerte? Y ¿cómo podemos saber que es peor si nunca hemos estado muertos?

Eso nos lleva a la siguiente idea; el esquema que todos tenemos es que uno nace, crece y muere normalmente cuando se es anciano; ¿pero que ocurre cuando muere un niño o un adolescente? es algo diferente supongo porque todos tenemos esa idea nacer, crecer, reproducirnos y morir; y cuando se rompe ese esquema quedamos en shock, pero creo que todos estamos aquí cumpliendo un ciclo y supongo que hay quienes lo cumplen antes o que por alguna razón mueren antes es triste porque a veces creemos que "no han vivido" pero no sabemos en realidad, así que en resumen es como romper con ese esquema que tenemos muy fijo pero sucede por algo.

Ahora bien, existe también algo que rompe con ese esquema y esa es la eutanasia; la eutanasia es toda acción u omisión que, para evitar sufrimientos a los pacientes enfermos o terminales, acelera su muerte con su consentimiento. Que hay con respecto a ellos, pues considero que es decisión de ellos, pero sí creo que deben ser asesorados tanto por personas que digan "estaría bien por esto y esto" como por quien diga "no lo hagas por esto y esto" aunque creo que es cuando ya es como lo ultimo porque muchas veces, flaquean en su proceso pero si siguen podrían mejorar es una decisión extremadamente difícil pero creo que es decisión de quien va a ser el más afectado.

Entonces vamos a un punto aun mas difícil que ocurre cuando quien muere o cuando quien decide morir es un familiar; siendo honestos a todos nos dolería mucho porque son personas a las que amamos, con las que hemos pasado momentos importantes de nuestras vidas; pero en algún punto y habría que intentar que fuera pronto buscar entender y recordar que todo absolutamente todo, ocurre por algo y siempre causa algo así que es entendible el dolor de la ausencia pero hay que buscar entender que la vida sigue y que todo pasa por algo y para algo. Siempre hay que encontrar una enseñanza en las cosas que nos ocurren.

 La muerte nos rodea todo el tiempo, está llena de muerte. Cada vez que alguien cercano a nosotros muere, también lo hace una parte de nosotros. Cuando cambiamos de escuela, de casa, de auto, de computadora, de pareja o cualquier otra cosa, sucede lo mismo. Es la muerte la que se hace presente en nuestra vida.

Y es que la muerte implica un cambio de vida o de estado, entonces a que le tememos ¿Al cambio? Porque ¿quién sabe lo que pasa al morir? Nadie ha regresado para contarnos qué hay después o qué se siente morir, o creemos que lo que dice es subjetivo, supongo que no se siente nada morir, sino estar muerto. Y es que la muerte está hasta que la vida no. No se puede estar muerto y vivo a la vez. Y sin embargo podemos experimentar esos momentos de muerte de los que la vida está llena. Es como una paradoja, estar vivo y sentirnos morir por dentro. 

Entonces, ¿cómo es posible que a veces queramos morirnos? Ya alguien ha dicho que este es el más grande problema filosófico. Yo no sé si lo sea. Tampoco quiero dar una respuesta al mismo. Sólo me intriga el pensar por qué el ser humano querría privarse de la vida si es que le tiene tanto miedo a la muerte y aunque se dice que el mexicano ve a la muerte como una amiga y hasta la celebra -1 y 2 de nov.- le seguimos temiendo a lo desconocido que es eso y a los sentimientos negativos que implican perder a alguien, realmente eso es comprensible el problema empieza cuando dejamos de vivir por temer perder a alguien o por morir nosotros.

   Quizá todos hemos estado muertos de alguna forma. ¿Alguien puede recordar algo antes de haber nacido? ¿Dónde estábamos? ¿Estábamos muertos? En cierto modo sí, si tomamos en cuenta que la muerte es un cambio de estado. Entonces, ¿estamos muertos ahora? Es que si antes de nacer no éramos nada, o por lo menos no algo igual a lo que somos ahora, es porque cambiamos de estado, de “vida”. Por lo tanto, se valdría decir que estamos “muertos”. Por ende, vuelvo a cuestionarme el porqué tememos tanto a la muerte. Supongo que no nos asusta lo que ya pasó, sino lo que está por pasar.

Ahora bien, si ya hemos experimentado la muerte de alguna manera, ¿por qué no logramos comprenderla? Es irónico que todos los días experimentemos lo que se siente no ser nada y aún no lo comprendemos. Porque al dormir a veces pasa que simplemente no tenemos sueños o no los recordamos. Es un tiempo muerto en nuestras vidas. ¿Quién te garantiza que te vas a despertar? ¿Qué sientes cuando estás profundamente dormido? 

Pero la vida no sólo está llena de muerte, también lo está de amor. Y es que el amor está ligado a la muerte. Es este quién nos anima a vivir, que nos hace valorar la muerte y hasta temerle. Quizá por falta de amor es que a veces queremos estar muertos. Y definitivamente por amor es que queremos estar vivos. Ya sea amor a la pareja, al trabajo, a un pasatiempo, a la familia, al dinero o cualquier otra cosa, persona o acción. La muerte, de alguna manera, le da sentido al amor, por lo que no puede considerársele como mala. De hecho, creo que es lo más imparcial que puede “existir”. 

La muerte no es ni buena ni mala, simplemente tiene que ocurrir, todos tenemos nuestro propio punto de vista sobre ella creo que es buena si haces algo bueno de ella, como donar órganos o haber hecho sentir a muchas personas y mala si al final, todos incluso tu, te das cuenta de que en realidad no sentiste nada al vivir y no lograras nada con morir.

Sin embargo, cualquier suposición, hipótesis, duda o pregunta acerca de la muerte, no la podremos responder o confirmar hasta que la experimentemos en carne propia. Quizá nos demos cuenta de que existe algo después. Quizá no haya nada. Quizá todo esto sea un sueño del que debemos despertar. Quizá… Quizá… de lo único podemos estar seguros es que como dijo Jim Morrison “De aquí nadie sale vivo” así que ¿a que le temes?



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