Mostrando entradas con la etiqueta Cajita magica (TV). Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cajita magica (TV). Mostrar todas las entradas

jueves, 10 de septiembre de 2009

Síndrome del savant


El otro día estaba viendo un programa en TV donde explicaron sobre esto, así que se me hizo interesante contarles. Es un diagnóstico médico no reconocido, en el que algunas personas con desordenes mentales como el autismo poseen una sorprendente habilidad o habilidades mentales específicas. Estos muggles son denominados savants (sabios). Hay quienes afirman que esta situación puede ser genética, pero que también puede ser adquirida. Se ha demostrado que las capacidades de algunos savants han sido accionadas por una lesión cerebral, antes estaban presentes pero no se ponían de manifiesto.


Según esto la mitad de personas con el síndrome del sabio son autistas, mientras que la otra mitad tiene otra incapacidad relacionada con el desarrollo, retraso mental, lesión cerebral o enfermedad mental. Pero no todas las personas autistas padecen el síndrome del sabio al igual que no todas las personas con el síndrome del sabio tienen desorden autístico". Otros investigadores indican que los rasgos y las habilidades autísticos del sabio pueden estar ligados. En la actualidad, existen aproximadamente 50 personas en el mundo que han sido diagnosticadas con este síndrome.


En general, y teniendo en cuenta el enorme repertorio de conocimientos del ser humano, es curioso el hecho de que las habilidades más usuales de los savant se centren en 4 categorías principales:


Arte (música, pintura y escultura): Se caracterizan por ser grandes intérpretes musicales, especialmente al piano, pintores y escultores. Suelen tener habilidades innatas para comprender e interpretar la música.


Cálculo de fechas: Algunos savant pueden memorizar calendarios enteros y recordar datos referentes a cada uno de esos días.


Cálculo matemático: Capacidad para la realización de complejos cálculos matemáticos mentalmente de forma instantánea y con gran precisión, como por ejemplo el cálculo de números primos o la realización de divisiones con 100 decimales mentalmente.


Habilidades mecánicas y espaciales: Capacidad para medir distancias casi exactas sin la ayuda de instrumentos, construcción de detalladas maquetas, memorización de mapas y direcciones...
Existen además otra serie de habilidades, más inusuales y en general más particulares del individuo, como facilidad para el aprendizaje de múltiples idiomas, fuerte agudización de los sentidos, perfecta apreciación del paso del tiempo sin necesidad de relojes, etc.

jueves, 6 de agosto de 2009

Una sinopsis de un capítulo cualquiera de House


(Unos desconocidos están haciendo alguna chorrada)
- Pues la Mari me regaló una pulsera de plata que…. aghhh…
- Churri, ¿Estás bien?
- ¡Cof cof whaghh!
- ¡¡¡Churri!!!
- ¡Cuack!
- ¡Dios mío! ¡Que alguien me ayude!
TUUUUUUN TIIIINNNNNN……….
Ti Tiiiruuuriiiiiiiru… Ti Tiiiruuuriiiiiiiru…….
¡¡¡DOCTOOOR… HOUSE!!!
(House y el Neurólogo Negro (”H” y “NN”) caminan por un pasillo del hospital. House se trinca un puñado de pastis):
- Neurólogo Negro: La paciente sufrió una reacción alérgica a las aminotopotasas calciformes de sus calcetines.
- House: ¿El TAC mostró niveles altos de churriminoácidos?
- NN: No, y los torrínidos están en 14 miligramos por kilo.
- H: Que le hagan una cojoscopia a ver si muestra signos de ostetitación.
- NN: ¿Insinúas que tiene chungopatitis? Sólo hay un caso entre un millón, no tiene sentido…. cortisona y “pacasa”.
- H: ¿Ah no? entonces…. ¿Por qué se rasca la oreja izquierda?
- NN: ?¿?¿?¿?¿?¿?¿¿??
- H: Que le hagan los análisis.
(House se trinca un puñado de pastis, se las ingenia para no pasar consulta, y de paso nos enseña algo más de la vida…. y después…)
- Churri: No me encuentro b… cof cof aghhhhh!
- NN: Sufre una parada cardiorrespiratoria!! ¡¡20 miligramos de tritopotasa!!
- Marido de la churri: ¡¡Mi mujer se muere!! ¡¡¡Hagan algo!!!
(La entuban, la electrocutan, y le salvan la vida. House se trinca un puñado de pastis. Él y su equipo discuten en una sala con una pizarra de rotuladores. De cada frase entiendes una o dos palabras: conjunciones y pronombres.)
- Tía Buena Empollona (TBE): Ha reaccionado a los esteroides, no puede ser una alergia común.
- H: ¡Muy bien! ¿Te has dado cuenta tú solita?
- TBE: /mode_miradasesina ON
- H: Bien, yo tengo razón, tiene chungopatitis. Hay que ponerle lejía en vena
- TODOS: ¡Pero qué dices! ¡Si no tiene chungoloquesea podrías matarla! blahblahblah
- H: Aquímandoyouuuuuuu
(Le aplican el tratamiento y la paciente se pone a morir otra vez, la entuban, la electrocutan, y la salvan….)
- H: Vale, no era chungopatitis
(House se trinca un puñao de pastis. Luego, decide que hay que allanar la casa del paciente y, de paso, cambiarle la medicación por otra de alguna enfermedad que como máximo aparezca una vez entre 1 millón)
Alguno o algunos miembros del equipo de House (tenemos una Tía Buena Empollona, un Neurólogo Negro y un Australiano Pijo –AP–) allanan la casa, plagian la escena de recogida de pruebas de CSI y, cuando no encuentran nada (porque no tienen cojo-zoom™), hacen alguna chorrada como comerse algo de la nevera o cepillar al perro del paciente… )
(De vuelta en el hospital. House se trinca un puñado de pastis.)
-House: ¡¡¡Hacedle una punción lumbar!!!
-TBE: Pero, es demasiado peligroso, podriamos desencadenar una…
-House: ¡¡¡Hacedle una punción lumbar!!!
-AP:La punción lumbar no está indicada en…
-House: ¡¡¡Hacedle una punción lumbar!!!
-N.N: ¡¡¡Pero si no tiene médula!!!
-House: ¡¡¡¡HE DICHO QUE LE HAGÁIS UNA PUNCIÓN LUMBAR!!!!
(En algún momento también hay escenita de laboratorio con interesantísimas pipetas y frascos, ¡Bieeeeen! )
- Churri: Memueromáaaaas……
-¡Dadme un tubo y una bolsa de aire! A un lado que voy…zzZZZzztTTTTttztttztz… y… le salvan la vida)
- Jefa Buenorra del Hospital: ¡La paciente se ha puesto verde!, ¡Os la vais a cargar!, ¡¡House es un incompetente!! (aunque siento una terrible admiración y aprecio de verdadera amiga hacia él, así que no haré nada) .
(House se trinca un puñao de pastis. Luego pasa consulta y se ríe de sus pacientes… Luego, reflexiona en la terraza y el Oncólogo Ligón (OL) le da una lección moral de valores. House le recuerda que le pone los cuernos a su mujer, y el OL le dice “sí, pero tú estás solo y amargado, chincha, chincha”, y House le dice una bordería pero en el fondo piensa sobre ello y pone cara de pena. Posteriormente veremos a House trincando pastis mientras golpea una pelota contra la pared con una mano y juega con un yoyó en la otra. De fondo, una telenovela con médicos como protagonistas).
(Vuelven a la sala de la pizarra. House se trinca un puñao de pastis.)
- NN: La última chorrada que le pusimos casi la mata.
- H: Porque no tiene eso que nos inventamos… ¿Qué puede ser….?.
- NN: Oye, siempre que nos quedamos sin ideas suelo decir que…
- TODOS: ¡¡¡QUE NO!!! ¡¡¡QUE NO ES LUPUS, COHONE!!!
(House se trinca un puñado de pastis, pone su ojo a 15 mm de la cámara, le pega a algo con el bastón y se vuelve de espaldas a la pizarra).
- H: A ver, que no se me ocurre nada, DIAGNÓSTICO DIFERENCIAL
- TODOS: ¡¡HURRA!! ¡¡Creíamos que no lo ibas a decir nunca!!
(House se queda mirando una polilla que revolotea en una lámpara con forma de yin-yan… y, en ese momento, un búho sale de una ratonera y se come la polilla, lo cual parece dejar a House absorto en una tremenda revelación, que le incita a trincarse un puñao de pastis).
- H: ¿Cómo pude pasarlo por alto? ¡Se rasca la oreja izquierda! ¡Todo cuadra!. ¡¡Tiene el Mal Infernal de Howkinson™!!
- TODOS: ¡¡¡HALAAAAA!!! ¡¡¡SOBRAOOOO!!! Es 1/2 caso en un trillón de muchillones!!! (pero conocemos la afección porque el saber no ocupa lugar, sobre todo si tienes guión).
- H: Australiano Pijo (AP)… cuando estuviste en casa de la paciente, ¿No dijiste que te lavaste los dientes con su cepillo de madera?
- AP: Si, ¿y?
- H: Y, ¿Te parece eso normal??
- TBE: Los cepillos de madera acumulan ácaros que pueden actuar de desencadenantes del Mal Infernal de Howkinson™ y blah blah….
- H: ¡Muy bien, Tía Buena Empollona! Por eso te contraté… ¡y porque estás buena, claro!
- NN: ¿¡¿¡¿PERO ESTÁIS TODOS LOCOS?!?!? ¡Cómo va a tener eso! ¡Si ni siquiera existe! ¡Y además no puede ser que haya información de una cosa que solo he ha pasado a un tío en toda la historia de la medicina!. ¿Es que soy el único que no ha perdido la cabeza??
- AP: Bueno… yo de pequeño estudiaba seminario pero dios me abandonó y desde entonces…..
- NN:¿?¿??¿?¿?¿??
- H: Tengo razón y todos vosotros sois una bosta.
(Resulta que, como siempre, al cuarto intento House tenía razón, aunque era totalmente imposible, y el paciente se salva)
- NN: No me puedo creer que tuviera razón otra vez.
- TBE: Es mi héroe
- AP: ¿Os dais cuenta de que todos los médicos excepto House somos unos incompetentes, y que si no fuera por él se nos habrían muerto todos los pacientes de la serie?
- NN: sí tío, y no veas como me joroba….
- TBE: En realidad es un hombre maravilloso que tiene taaaanto que enseñarnos……
- LOS DOS: (Zorra….)
De noche, en su casa, House suelta el bastón, intenta andar y se esnafra contra el pico de la mesa. Luego se pone a tocar el piano. La cámara se aleja…
TUUUUUUN TIIIINNNNNN……….
Ti Tiiiruuuriiiiiiiru…
Ti Tiiiruuuriiiiiiiru……. (fundido en negro)

viernes, 31 de julio de 2009

House


“No trato enfermos, trato enfermedades” –Dr. Gregory House.

Dr. House –o House M.D., donde M.D. puede significar "Medical Doctor" o "Medical Diagnostic"– fue estrenada en 2004 por la cadena Fox y ha entrado ya en su sexta temporada. Según la Wikipedia, donde House también se ha ganado un lugar, se trata de un drama médico que gira en torno al Dr. Gregory House, un médico huraño que se desempeña de manera brillante en el departamento de diagnóstico del ficticio Hospital Universitario Princeton-Plainsboro de Nueva Jersey.

El personaje está inspirado en el de Sherlock Holmes –el propio autor de la serie, David Shore, reconoce tal filiación, ofreciendo al espectador pistas en esta dirección. La similitud en sus apellidos, la dirección de sus domicilios (ambos viven en el número 221B), la analogía de sus respectivos colaboradores: John Watson y James Wilson, la adicción a una sustancia (cocaína en Holmes, vicodina en House). Pero lo que más los emparenta es el modo de encarar el enigma que supone cada caso y la estrategia deductiva para resolverlo.

Ante todo, tanto Holmes como House se abstienen en lo posible de establecer un vínculo con las personas involucradas directamente en el caso –sean éstos sospechosos o testigos, en el caso de Holmes, o pacientes en el caso de House. Pero contra toda evidencia, esta distancia no supone descompromiso o desinterés.

Cuando House evita hablar en exceso con los pacientes con el célebre argumento de “los pacientes siempre mienten –el síntoma no”, lo que hace es en realidad sustraerse del discurso del yo del paciente, que siempre se presenta engañosamente consistente, aun cuando ello sea un obstáculo para la cura. Aquello que indefectiblemente ocultan al médico no es en absoluto azaroso y suele transformarse en la pieza que resuelve el enigma de los diagnósticos complejos. Al manejarse a través de las indagaciones e informes de sus colaboradores, House logra establecer la distancia operativa que le permite intervenir desde un lugar diferente, desbaratando la maniobra del yo y salvando al sujeto.

Esta actitud distante le ha valido el calificativo de “huraño”, pero ello no debe inducirnos a error respecto de House. Si en ocasiones tiene para con sus pacientes comentarios sarcásticos, es porque hace síntoma de su propia angustia como médico frente a las situaciones con las que debe lidiar.

Como cuando le dice a una paciente que no sabe que está embarazada:

House: "Tiene un parásito.
"Paciente: "¿Como la lombriz solitaria o algo así? ¿Puede quitármelo?"
House: "Hasta dentro de un mes sí. Después es ilegal. Bueno, en un par de Estados no."
Paciente: "¿Ilegal?"
House: "Tranquila. Muchas mujeres se encariñan con estos parásitos. Les ponen nombres, les compran ropita y los llevan al parque a jugar con otros parásitos... Mire, si hasta tiene sus ojos..."

O cuando se dirige a su colega afroamericano Foreman, quien lo acusa de molestarle cada día más: "Pues eso descarta el racismo, ayer eras igual de negro".

Pero esta preferencia por la ironía y el sarcasmo –una vez más, rasgo compartido con Holmes– se desliza en ocasiones hacia una posición cínica, en el sentido filosófico del término. Es este viraje el que nos interesa analizar.

La escuela cínica, fundada por Antístenes (-450, -366) sostiene que sólo se alcanza la felicidad si alguien puede prescindir de las ataduras que lo condicionan a los ideales mundanos. El propio Antístenes vivía según su propia concepción de la virtud y para él las convenciones sociales no significaban demasiado, ya que como todos los cínicos, relativizaba el peso de las normas y las instituciones.

A otro representante de la Escuela Cínica, Diógenes de Sinope, se le adjudica la conocida frase “córrete que me tapas el sol”, dirigida a Alejandro Magno cuando éste al regreso de una de sus campañas, le ofrece: “filósofo, pídeme lo que quieras”. O la que dirige a sus compatriotas cuando lo expulsan de la ciudad por haber atentado contra la moneda en curso: “ellos me condenan a irme y yo los condeno a ellos a quedarse”.

Como se puede ver, la afirmación cínica puede adoptar el tono de la ironía, pero se separa de ella, ingresando un enunciado de verdad. A diferencia del sarcasmo, que hace síntoma de un punto ciego en el emisor, el comentario cínico siempre suplementa la escena, reorganizando el universo situacional. La respuesta de Diógenes a Alejandro Magno, responde a la demanda del soberano, pero para desnudar las limitaciones de su poder, para poner en evidencia el punto de inconsistencia en que se encuentra, sin siquiera sospecharlo.

Esta perspectiva del “cinismo” se aleja del uso que habitualmente hacemos del término, de allí que muchos especialistas propongan actualmente escribir kinismo para referirse a la posición filosófica, distinguiéndola así de su acepción cotidiana.
Cuando la lucidez se abre paso en medio del sarcasmo, House puede sustraerse a su propia angustia –sus miedos, sus inseguridades más íntimas. Y es allí cuando aporta su cuota de kinismo a la serie, emergiendo él mismo como sujeto en ese acto. Como es sabido, se resiste a utilizar el guardapolvo blanco y recorre los pasillos del hospital con su bastón, debido a la renguera en su pierna derecha.
En una ocasión le dice a Wilson, su colega y confidente:
House: ¿Te das cuenta? Todo el mundo piensa que soy un paciente por el bastón.
Wilson: Pues ponte un guardapolvo blanco, como los demás.
House: No, entonces parecería un médico.

House sabe que el guardapolvo blanco no garantiza autoridad médica alguna y no desea por tanto aparecer recubierto de semejante emblema. Pero sabe también que un médico no es un paciente –y no debe ser confundido con él. El comentario cínico que dirige a Wilson lo aleja tanto de la infatuación médica como de la demagogia de la igualación. El médico debe encontrar su lugar fuera de tales facilismos.

En la misma línea, le dice a un paciente: "¿Preferiría un médico que lo tome de la mano mientras se muere o uno que lo ignore mientras mejora?”. Contra la tendencia contemporánea que instruye al médico para que sea “empático” con el paciente, House subraya que es la competencia profesional lo que el enfermo realmente requiere de él.

La idea tiene un amplio alcance y recuerda el comentario de Alain Badiou dirigido a los psiquiatras durante un congreso internacional. Refiriéndose a la Comisión de Ética Psiquiátrica Europea, Badiou objeta uno de sus enunciados, justamente el que dice: “el psiquiatra deberá tratar con pasión no a la enfermedad, sino al enfermo”, contraponiéndole la afirmación de Hamburger: el enfermo no necesita la compasión del médico, sino su capacidad.

Efectivamente, si el médico centra su práctica en el “enfermo” es porque ya le supone un lugar. Porque ya lo ha condenado a su condición de tal. Hacerlo sobre la enfermedad, en cambio, abre la posibilidad de “(…) examinar una situación de imposibilidad contingente y trabajar con todos los medios para transformarla”.

En esta línea, cada episodio de House podría ser leído como una lección sobre la importancia de distinguir el campo moral –lo ya sabido de una situación– de la dimensión ética, en la que el médico emerge como un creador de posibilidades.

En una oportunidad, llega al hospital una mujer en estado crítico. Ha contraído una rara dolencia y los médicos no logran dar con la etiología. Se trata aparentemente de una enfermedad tropical, pero ella y su marido, un matrimonio muy unido, jamás han salido de la ciudad. Los médicos descubren entonces que unos días antes, ambos habían cenado en un restaurante jamaiquino de Manhattan.

Se hace un control de bromatología en el establecimiento y se constatan varias infracciones, pero ninguna concluyente en relación con el dato que los médicos están buscando. La mujer empeora y el desenlace parece inevitable. Su marido permanece junto a ella día y noche junto al lecho del hospital. Es entonces cuando House tiene uno de sus raptos de lucidez. Reúne a su equipo y anuncia su hallazgo: ella o él, alguno de los dos fue infiel y mantuvo relaciones sexuales con una persona contagiada. Es altamente improbable, pero no imposible, y de confirmarse, el dato permitiría apostar a un tratamiento de emergencia.

Ordena entonces un inmediato interrogatorio a la paciente y a su marido. Foreman deberá interrogar al hombre, Cameron a la mujer. Allisson Cameron, médica aplicada y sumamente sensible, protesta enfáticamente: “¿me estás diciendo que le pregunte a una mujer moribunda si engañó a su marido?”. House responde: “no, te estoy pidiendo que seas gentil con ella y la dejes morir”.

Una vez más, el comentario señala a la joven colega que la ética no sabe de relaciones públicas ni de actitudes “políticamente correctas”. No es la compasión lo que la paciente requiere del profesional, sino su capacidad. Si la enfermedad es efectivamente una situación, ello explica por qué House nunca abandona a un paciente. Por qué busca hasta último momento, contra toda evidencia, una fórmula salvadora.

Es porque hace suya la célebre fórmula de Hipócrates, así reformulada por Alain Badiou: “Haz todo lo que está en tu poder para que sea de nuevo posible lo que es provisionalmente imposible, pero de lo cual todo humano es declarado axiomáticamente capaz”.

frase