sábado, 18 de febrero de 2017

2 Timoteo 3:14

Como sí pudiera ser de otra manera San Pablo nos enseña una vez más sobre el ser misionero; nos habla sobre las dificultades que podemos encontrar. Las personas que intentarán confundirnos, los que no les importa escuchar y los que no están dispuestos a dejar de lado lo material; que esas personas no son una buena compañía. Que seguir a Dios no es sencillo. 

Sin embargo no todo es malo; hay gente que nos conoce, que sabrá lo que hemos padecido y como hemos buscado a fin de cuentas seguir firme en nuestra fe. Que ha aprendido de nosotros, personas que han visto la paciencia, el amor y la fortaleza en nosotros y saben que su origen viene de Dios. Siempre nos dicen que el ser misionero no es irse lejos del hogar e ir a que nos coman los leones y es cierto, el mensaje más sublime que nos dejó Dios es enseñar al prójimo porque le amamos, este cerda de nosotros o lejos, donde sea que se nos necesite Dios nos pondrá. El permitirá que estemos ahí porque tendrá un objetivo para nosotros. Nos pondrá frente a alguien que queremos que sienta la misma belleza que sentimos dentro de nuestro corazón, cada que quedamos prendados de la palabra de Dios. 

Habrá quien crea que solo es una fachada, pero con nuestras acciones verán que no es más que un camino que vamos labrando día a día para crear un lugar digno y adecuado para que Dios viva entre nosotros y con nosotros siempre. 

Un versículo que fue el que más ame este día fue «Tú debes seguir creyendo en lo que aprendiste, y que sabes que es la verdad. Después de todo, conoces muy bien a quienes te lo han enseñado.» 

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