viernes, 25 de marzo de 2016

Pésame a la Virgen

Madrecita: 

¿Cómo empiezo a hablarte? ¿Que se dice cuando la causa del lamento y las lagrimas es uno mismo? Estoy contigo Madre mía, así como otras veces cuando la soledad y los temores  intentan apoderarse de mí, así ahora siente tu mi abrazo en silencio, solo estamos tu y yo…Esta noche siento tu dolor, siento la perdida de nuestro amado Jesús y 
aun así se que no es nada comparable al dolor que sientes tu madrecita. 

Lamento que tengas que tengas que sufrir esto. Lamento tanto que nuestro padre bueno, tuviera que darnos a tu amado hijo. Lamento que tuvieras que mirar su rostro cubierto de sangre, cubierto de mis pecados y los del mundo ¡Que gran peso Madrecita! Y más 
enorme aun cuando él no cometió ninguno. 

Lamento no haber estado ahí, como buena hija y haber limpiado tus lágrimas cuando inundaron tus ojos, o estado ahí para sostenerte cuando tu corazón se partía en mil pedazos. Perdóname por haber cubierto de espinas su corona, por no saber apreciar el don de su sacrificio, por no oír sus enseñanzas a tiempo. Por no practicarlas cuando fue preciso ¡oh María! Recarga tu peso en mí, no es necesario que lo lleves sola, estoy aquí 
contigo y no me pienso ir… 

Nuestro amado Jesús es eterno y esta solo es una muestra más de ello. Este dolor no durara cien años, porque dos es misericordioso y siempre, aun cuando no lo merecemos está listo para acariciarnos el rostro y sonreírnos. 

Gracias Madre mía, por ser tan fuerte. Por ser tan digna del lugar que tienes en el cielo, gracias por ser nuestra madre amorosa. Por enseñarnos que el amor es lo más importante. Gracias por enseñarle eso a tu hijo. El amor es lo único que no puede robarnos la muerte. El amor no permite que la muerte nos esfume, nos hace permanecer; nos trae a la vida en los recuerdos y enseñanzas.  

Aquí que madre mía, no temas que tu hijo no ha muerto, ni lo hará…porque nos amo con tal intensidad que jamás será olvidado. El vive en cada canto, en cada enseñanza, en cada sonrisa, en cada movimiento hecho en su nombre; el jamás morirá porque fue amado y la 
gente que es amada nunca muere. Solo aguanta unas noches más tu sufrimiento, aguanta un poco mas madrecita, que Dios prepara algo para ti, algo que demuestra cuanto ama al mundo, cuanto nos amas tu…esto acabará en la mañana. Pronto despertarás y sabrás que Dios ha depositado en tu corazón 
la calma. 

Benditos sean tus ojos y los de tu hijo, tu boca que acepto la propuesta sin dudar; bendita su boca que nos enseño la importancia del amor. Benditos los corazones que te ofrecen un hogar esta noche triste. Donde quiera que vayas, yo estaré ahí, justo como tú lo has hecho por mí. 

A ves creemos que no somos dignos, ni siquiera de llorar, pero tu hijo amado nos ha hecho dignos de todo. No debemos despreciar el regalo que nos dio; pero no llores sola, yo estoy contigo, no encuentres la ausencia, porque Dios está contigo

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