jueves, 12 de noviembre de 2015

Todos se van un día

A fin de cuentas, todos tenemos un día que irnos. Pero los que se quedan son los que nos lloraran...lloraran nuestra ausencia y las tantas cosas que omitieron decirnos. Lloraran aún más quienes nos besaron en la frente y extrañaran nuestra voz. Lloraran quienes alguna vez vieron nuestra sonrisa, quienes nos llenaron de abrazos espontáneos. Quienes llegaban con una manzana cuando no queríamos comer nada.

Ellos son los que seguirán llorando, cada día, tal vez en silencio, tal vez detrás de una sonrisa. Los que lloran por no haber estado, lloraran los primeros días y luego justo como en vida, nos olvidaran y seguirán sus vidas. Porque todos se van un día, todos los abrazos y las condolencias, las preguntas y las comidas calientes. Todos se van un día y esa es la crueldad de la muerte, esa es la crueldad de la vida 

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